Cuidados para el Hígado Graso
El hígado graso puede progresar a cirrosis si no se detecta mediante una evaluación oportuna. Nuestra recomendación principal es reducir el consumo de azúcares refinados y grasas saturadas, además de realizar actividad física regular para disminuir la inflamación hepática y mejorar las enzimas en sangre.
¿Qué es la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA)?
La EHGNA es la acumulación de grasa en el hígado en personas que consumen poco o nada de alcohol. Es la enfermedad hepática más frecuente a nivel mundial, estrechamente relacionada con obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. En etapas avanzadas puede derivar en esteatohepatitis no alcohólica (NASH), fibrosis y cirrosis.
¿Cómo se detecta?
En la mayoría de los casos es asintomático y se descubre incidentalmente en un ultrasonido o análisis de sangre con enzimas hepáticas elevadas. La tecnología Hepatus de Mindray que utilizamos permite una cuantificación precisa del contenido graso hepático, el grado de inflamación y el nivel de fibrosis sin necesidad de biopsia.
Cambios de estilo de vida como tratamiento
Actualmente no existe un medicamento específico aprobado para la EHGNA, por lo que el tratamiento principal son los cambios de estilo de vida. Reducir el peso corporal entre un 7 y 10% mediante dieta mediterránea y ejercicio aeróbico regular (150 min/semana) puede revertir el hígado graso y normalizar las enzimas hepáticas en la mayoría de los pacientes.
Seguimiento médico recomendado
Los pacientes con hígado graso deben realizarse controles cada 6 a 12 meses con ultrasonido y análisis de sangre para monitorear la evolución. En casos con fibrosis significativa, el seguimiento incluye elastografía hepática. El control de los factores metabólicos asociados (glucosa, colesterol, triglicéridos) es fundamental para detener la progresión.

